Hay momentos en la vida en los que una decisión puede cambiar irrevocablemente el rumbo de las cosas.
Son decisiones acertadas o algunas veces, son ese salto del que tu creías caer en una nube, y cuando reaccionas, has caído al vacío.
Un precipicio donde todas esas personas que fracasaron se encuentran sentadas en el borde esperando el momento de su caída, pero ocurre, que siempre hay ese alguien que pronuncia tu nombre y te salva de caer.
Por que en esta vida todo tiene solución... excepto la muerte.
Pero hasta entonces, no pienses en precipitarte, solo piensa que si fracasas, hay dos opciones:
1. Sé fuerte y levántate por tu propio pie.
2. Siempre habrá alguien que te tienda la mano para ayudarte.

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